Sustancias de abuso y Esclerosis Múltiple

Sustancias de abuso y Esclerosis Múltiple

La Esclerosis Múltiple (EM) requiere un cuidado físico y psicosocial importante. En ocasiones, el abordaje sociosanitario de la EM se ve entorpecido por la adicción a sustancias de abuso por parte del paciente, que suelen conllevar multitud de complicaciones laborales, sociales, personales y familiares.

Muchos de los problemas que puede causar la Esclerosis Múltiple quedan enmascarados y, en ocasiones, magnificados por las sustancias psicoactivas. A veces achacamos a la EM lo que nos producen otras sustancias y los síntomas de EM se pueden ver agravados por su consumo.

Con la situación actual por la COVID-19 se están haciendo estudios descriptivos sobre tendencias de uso y/o abuso de sustancias. Están aún pendientes de confirmación, pero sí se ha observado una tendencia invertida en cuanto a sustancias: se ha aumentado el uso de inhalantes y alcohol mientras ha disminuido el uso de sustancias sintéticas. Queda también mucho trayecto para ver correlaciones sobre la situación actual y el uso de estas sustancias.

Según estudios presentados en la última Reunión Anual de la Sociedad Española de Neurología (SEN), un 46,5% de los pacientes con EM afirma que la pandemia ha generado un deterioro en su calidad de vida y, del total de pacientes con hábitos tóxicos previos, casi un 16% aumentó su frecuencia de consumo durante el estado de alarma.

El impacto de las sustancias de abuso

La mayoría de las sustancias de abuso traspasan la barrera hemotoencefálica, que es el sistema que protege nuestro SNC (sistema nervioso central).

Las sustancias de abuso plantean un serio problema de salud. Además de su afectación a nivel conductual y corporal, el impacto se deja ver a nivel laboral (bajas médicas por accidentes laborales, como ejemplo), a nivel familiar (exceso de gastos y afectación en las relaciones de pareja y paternofiliales), y a nivel social (imagen social, botellones, intervenciones policiales…). El gasto sociosanitario es considerable en las intervenciones sobre personas con adicciones.

¿A qué nos referimos con “sustancias de abuso”?

Cuando hablamos de sustancias de abuso, normalmente nos vienen a la cabeza las más mencionadas en las noticias, legales o ilegales. Solemos escuchar acerca del alcohol, el tabaco, la cocaína, la marihuana, y quizá también heroína (aunque menos), anfetaminas y éxtasis (MDMA).

Existe todo un mundo de sustancias de abuso.  A las anteriormente indicadas se le suman alucinógenos (como Ketamina, Kaht, LSD, Mescalina o “peyote” y Ayahuasca…), medicamentos con o sin prescripción médica (benzodiacepinas, en su mayoría), esteroides anabólicos, inhalantes (pegamento, cola, artículos de limpieza, gasolina…) y catinonas sintéticas (sales de baño).

Podríamos seguir con un listado más amplio y extenso de sustancias a las que nuestro cerebro puede aficionarse sin ni siquiera ser consciente de su daño, o, siendo conscientes, encontrar justificaciones que nos lleven a su consumo y/o abuso.

¿Qué efecto tienen las sustancias de abuso en la salud?

Todas las sustancias anteriormente mencionadas, y más que podríamos añadir, tienen efectos psicoactivos, es decir, actúan sobre el sistema nervioso central de la persona, modificando su actividad, su conducta y las reacciones del cuerpo humano. La mayoría de ellas traspasan la barrera hemotoencefálica, que es el sistema que protege nuestro sistema nervioso central (SNC).

Estas sustancias afectan el SNC y lo modifican de tal forma que, aparte de los efectos lúdico-desinhibidores de las sustancias, también hay efectos adversos que afectan de forma más dañina a nuestro cuerpo, provocando reacciones que dan lugar a comorbilidades asociadas a otras enfermedades, perjudicando el tratamiento de éstas en ocasiones y desorientando al personal sanitario que las trata.

Cuando además de sustancias de abuso hablamos también de Esclerosis Múltiple, se produce un extraño cocktail.

Sustancias de abuso en Esclerosis Múltiple

La EM es una enfermedad que de por sí afecta ya al SNC, dañándolo de tal forma que altera tanto la motricidad, como la sensibilidad y el funcionamiento de determinadas partes del cuerpo.

Es tratada con medicaciones propias para modificar el curso de la enfermedad, además de otras medicaciones indicadas para tratar las comorbilidades asociadas a la EM y a dicha medicación moduladora (antiinflamatorios, antitérmicos/antipiréticos, antiespásticos, ansiolíticos…) y, también, medicaciones asociadas a comorbilidades asociadas a edad y hábitos de vida saludable de la persona (diabetes, colesterolemia, hipertensión…).

Si a todo esto le añadimos el consumo de sustancias de abuso podemos tener el siguiente abanico de posibilidades, que han sido las que más se han consultado a los organismos oficiales o de las que más casos se han atendido en urgencias de hospitales*:

  • Alcohol: Durante el mes de marzo de 2020 se produjo un incremento del 24,7% de la compra de bebidas espirituosas respecto a marzo de 2019 (según informe sobre el impacto del COVID en el consumo de OH del Observatorio Español de Drogas y Adicciones, Ministerio de Sanidad). Los efectos derivados del consumo de alcohol dependen de: la cantidad que se bebe, el estado de salud de la persona que lo consume, la frecuencia con la que se bebe…
    • Efectos a corto plazo: sensación de euforia, arritmias cardíacas, alteración de la coordinación corporal, propensión a los accidentes (laborales, de circulación…), amnesia temporal, alteraciones gastrointestinales, entorpecimiento del habla y la coordinación bucofaríngea, …
    • Efectos a largo plazo: enfermedades hepáticas (cirrosis, hepatitis…), cáncer bucal, faríngeo, estomacal…, afectaciones cerebrales (afasias, anomias…), hipertensión arterial, cambios posturales y de coordinación corporales, imprecisión en la motricidad fina…
  • Marihuana (cannabis sativa). De dicha planta se obtiene el THC (Tetrahidrocannabinol), que es el componente psicoactivo de la planta. Podemos encontrarla en diferentes formatos y en formato resina es el denominado hachís y en formato oleoso es aceite de hachís.
    • Efectos a corto plazo: Aumento de la percepción sensorial, euforia, seguida de relajación, enlentecimiento de la actividad motriz y pérdida de equilibrio y coordinación, aumento del apetito. Dificultades para dormir y/o conciliar el sueño o mantener el sueño de calidad, dificultad en tener un sueño reparador. Pérdida del gusto y el olfato.
    • Efectos a largo plazo: Problemas de memoria (recordar palabras concretas, lapsus de memoria y vacíos mnésicos) y todos los asociados con el tabaco y enfermedades pulmonares. Irritabilidad, dificultades para dormir, conciliar o mantener el sueño.
  • Opioides con receta médica (como codeína, fentanilo, Hidrocodona (derivado de la codeína), morfina, oxicodona…): en jarabe, en pastillas (alguna de ellas para deshacer en la boca) o en inyectables. Están indicados para el tratamiento del dolor o procesos de enfermedades que cursan con dolor.
    • Efectos a corto plazo: alivio del dolor, estreñimiento, respiración lenta, somnolencia.
    • Efectos a largo plazo: dependencia, sobredosis, problemas pre, peri y post natales en embarazo. Infecciones intestinales. Pobre coordinación motriz, problemas de memoria, problemas de lenguaje mantenido, confusión…
  • Cannabinoides sintéticos (K2, Spice, Black Mamba, Bliss, Bombay Blue, Fake Weed, Fire, Genie, Moon Rocks…): No tienen ningún uso comercial legal actualmente. Pueden ser fumados o ingeridos en infusiones (parecido al té).
    • Efectos a corto plazo: Agitación, activación simpática y parasimpática, euforia, alucinaciones, aumento de la presión arterial, síntomas eméticos (mareos, nauseas).
    • Efectos a largo plazo: Son de reciente diseño y de momento se desconocen, pero su suspensión en la ingesta ha provocado síntomas de depresión, ansiedad e irritabilidad sin causa justificada. Al ser sintéticos la concentración del principio activo en estos cannabinoides es más elevada y concentrada y ha llevado a sus usuarios a ingresos hospitalarios y a sobredosis.
  • Tabaco (nicotina): Fumado, inhalado, vaporizado y/o masticado. Crea dependencia a la nicotina y entorpece la asimilación de determinadas medicaciones como la cortisona y los tratamientos con litio.
    • Efectos a corto plazo: Aumento de la tensión arterial y aumento de la ventilación pulmonar (aumento de la frecuencia cardio/respiratoria).
    • Efectos a largo plazo: pérdida del olfato, pérdida del gusto alimentario, neumonías, bronquitis, bronquiolitis, cáncer pulmonar, bucal y/o faringe…
  • Benzodiacepinas y barbitúricos (pentobarbital, Lorazepam, alprazolam, diazepam…): Normalmente en pastillas, cápsulas o inyectables. Su principio activo ralentiza la actividad cerebral, por tanto, son útiles para tratar problemas de ansiedad y de sueño.
    • Efectos a corto plazo: Somnolencia, habla a ritmo disminuido, confusión, dificultades de concentración, problemas de coordinación motriz (tanto fina como gruesa) y problemas eméticos.
    • Efectos a largo plazo: De difícil establecimiento, pero suelen agravarse los problemas a corto plazo. Y causan problemas de dependencia. Pueden llegar incluso a provocar convulsiones.
  • Otros psicoactivos como cocaína (clorhidrato de cocaína), metanfetamina y anfetaminas: Son activadores del SNC, llegando a modificar incluso la temperatura corporal.
    • Efectos a corto plazo: Euforia, aumento de energía e insomnio.
    • Efectos a largo plazo: Pérdida del gusto y del olfato, desnutrición, disminución del riego sanguíneo…

Cualquier uso que podamos hacer de las sustancias de abuso debe ser comunicado a los profesionales de referencia para el tratamiento de nuestras enfermedades.

El alcohol puede provocar fácilmente un déficit nutricional importante. Es una sustancia que produce alteraciones tisulares en el cuerpo humano, además de disminuir las funciones inmunológicas del cuerpo humano, con lo que puede conllevar un aumento de las infecciones en él.

Se ha estudiado más la relación del tabaco con la EM. En los últimos años se han desarrollado numerosos estudios que hacen referencia al empeoramiento del curso de la EM si el paciente es fumador activo.

Mucho se ha hablado también de la marihuana y la EM, pero poco se ha aclarado su beneficio y perjuicio. Bien es cierto que hay una medicación para la espasticidad a base de cannabis. Pero es preciso matizar que esta medicación se basa en 2 moléculas sintetizadas en laboratorio (nabilona y dronabinol), derivadas del cannabis. Tomar marihuana no tiene el mismo efecto ni cubre las mismas necesidades que esta medicación recetada y controlada por el médico.

Queda pendiente mucho trabajo por delante en el estudio de la relación a determinadas sustancias y la EM. Ante la más mínima sospecha o duda en relación a medicaciones y sustancias de abuso se debe consultar a los profesionales de la salud de referencia, quienes podrán ayudar y orientar en muchos de los casos.

Los profesionales sociosanitarios deben abordar los casos de abuso de sustancias desde el respeto a la persona con EM (la discreción es imprescindible), sin censurar ni castigar la conducta del paciente, y tratándolo como lo que es: una enfermedad más que hay que gestionar.

 Recuerda:

  • Las sustancias de abuso pueden enmascarar problemas producidos por la EM, o viceversa.
  • Infórmate bien.
  • La adhesión a los tratamientos de la EM se ve entorpecida por la adicción a sustancias; sé responsable en su consumo e intenta llevar una vida lo más saludable posible.
  • Confía, informa, pregunta y sigue los consejos de tus profesionales sociosanitarios (medicina general, neurología, neurorrehabilitación, fisioterapia, psicología…). Infórmales del consumo que estás haciendo de sustancias.
  • Hay tratamientos que ayudan en el control de adicciones (abstinencia…): pregunta a tus profesionales.
  • Presta atención a los problemas que os llevaron al consumo para hacer una correcta adhesión al tratamiento de la Esclerosis Múltiple.
  • Intenta regular o reducir la frecuencia de consumo de sustancias tóxicas durante la época de pandemia y momentos de confinamiento.

 

Sandra Sánchez, psicóloga experta en Esclerosis Múltiple en la Asociación de EM de Baix Llobregat y máster en Drogodependencias

Fuentes:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *