Hoy, miércoles 21 de enero, se conmemora el Día Internacional del Abrazo. No se trata de una mera onomástica más, sino que responde a una situación ya detectada por Kevin Zaborney, psicólogo de la Universidad de Michigan en Estados Unidos hace ahora 40 años, como era la falta de demostración de los sentimientos en público. Una situación que, lejos de corregirse, en la sociedad actual, donde todo transcurre a velocidades de vértigo, no hay tiempo para este tipo de muestras de cariño.
La ubicación de la fecha entre Navidad y San Valentín no fue tomada al azar, ya que el ahora creador de la asociación americana National Hugging Day consideraba que entre ambas festividades los seres humanos se olvidaban de abrazarse y darse muestras de cariño.
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Hormonas y neurotransmisores
Diversas investigaciones, en los campos de la psicología biológica y psiconeuroendocrinología, han dado cumplida cuenta de que un acto de este tipo, aparentemente cotidiano, redunda en el bienestar neurológico y emocional. El contacto físico entre personas genera cambios reales en el cerebro, activando áreas vinculadas al apego, la recompensa y la regulación emocional. En el proceso se favorece la liberación de oxitocina, la denominada “hormona del vínculo”, que reduce el estrés al disminuir el cortisol, fortalece la confianza y mejora las relaciones sociales.
Al activar el sistema de recompensa del cerebro, se aumentan los neurotransmisores como la dopamina y la serotonina, que tienen funciones claramente diferenciadas. Diversos estudios científicos han puesto el foco en estas variables y avalan que las personas que reciben abrazos con frecuencia presentan menores niveles de ansiedad, estrés y presión arterial. Cabe reseñar que, en la infancia, los abrazos resultan especialmente importantes, ya que influyen en el desarrollo saludable del cerebro, mejorando su resiliencia emocional y sus habilidades sociales.
Los beneficios no acaban ahí, ya que los efectos de los abrazos ayudan a conciliar un sueño más relajante, mejoran la autoestima y las relaciones interpersonales. En cierta medida, en el contacto físico, para las personas que padecen dolores crónicos, se liberan endorfinas que ayudan a reducir su intensidad, lo que impacta directamente en su calidad de vida
Sistema inmunológico más fuerte
Un estudio publicado en PubMed, prestigiosa base de datos especializada en ciencias de la salud, sobre una muestra de 404 adultos arrojaba luz sobre el hecho de que los abrazos pueden contribuir a fortalecer el sistema inmune. Los participantes en la muestra fueron expuestos al virus de la gripe. Los investigadores hicieron seguimiento previo del apoyo social y la frecuencia de los abrazos que reciben de forma cotidiana.
Entre los datos arrojados cabe destacar que las personas con una mayor percepción de apoyo social eran menos proclives a desarrollar la enfermedad. Las frecuencias de los abrazos tuvieron un porcentaje del 32% de efecto atenuante ante la gripe y los que acabaron incubándola, la desarrollaron con síntomas más benignos.
El abrazo ideal para obtener los citados efectos terapéuticos, debe durar entre 8 y 20 segundos: la duración perfecta depende del momento, pero busca sentir la relajación del otro para que resulte sanador, no simplemente un saludo.
Desde Esclerosis Múltiple España nos sumamos a esta expresión de afecto y, de forma simbólica, enviamos un caluroso abrazo virtual a nuestras entidades miembros y a todas las personas con Esclerosis Múltiple.
Fuentes
- Light, K. C., Grewen, K. M., & Amico, J. A. (2005). More frequent partner hugs and higher oxytocin levels are linked to lower blood pressure and heart rate. Biological Psychology, 69(1), 5-21.
- Uvnäs-Moberg, K. (1998). Oxytocin may mediate the benefits of positive social interaction and emotions. Psychoneuroendocrinology, 23(8), 819-835.
- Feldman, R. (2012). Oxytocin and social affiliation in humans. Hormones and Behavior, 61(3), 380–391.
- Does hugging provide stress-buffering social support? A study of susceptibility to upper respiratory infection and illness.
- Instituto Valenciano de Neurociencias.



